Más o menos las dos de la tarde del 30 de Julio, suena el teléfono de la redacción:
- Nos dicen que ha explotado un coche de la Guardia Civil en Calviá, hay al menos un hombre dentro.
Se desvía un equipo hacia el sitio y empiezan las llamadas; a los pocos minutos primer rumor de un posible atentado. El informativo que hemos preparado durante toda la mañana y que acaba de empezar a emitirse parece historia.
Sale una unidad móvil hacia el sitio de la explosión y me envían hacia ahí para hacer una conexión en directo: Mientras pido un teléfono a producción todos estamos de pié en la redacción; se prepara una escaleta de emergencia, se baja información sobre atentados y se preparan gráficos. No ha sido necesario avisar a nadie; en menos de un minuto todos dan lo mejor de si.
Voy hacia la salida y por primera -y espero que última vez - , salto por encima del control de tarjetas para ganar tiempo. El atentado ha ocurrido muy cerca de la televisión, pero yo no llegaré al directo. Las calles están cortadas, me acerco a pocos metros del sitio pero la unidad móvil está en el lado opuesto y el rodeo que hay que dar para llegar es demasiado largo: No importa; una compañera llega por el lado correcto y hace las conexiones. Hoy (y siempre) lo importante es informar.
Paso junto a un guardia civil que habla por teléfono: -Si, estoy ahí -dice-, pero estoy bien.
Llega una pareja en un coche y les dicen que no pueden pasar: - Es que mi hijo es guardia civil y estaba hoy de guardia- dice ella- , tengo que pasar: -¿Cómo se llama su hijo?- le pregunta el del control... No te preocupes, - añade al oír el nombre-, le conozco y está bien, le he visto más abajo.
No puedo pensar en ellas, - me digo-, ni en las víctimas ni en los familiares. Hay que concentrarse en el trabajo como un cirujano no puede pensar en a quién está operando.
Me uno con un compañero operador de cámara y vamos a las ruedas de prensa que dan primero el Delegado del Gobierno y el Presidente de la Comunidad y el Ministro del Interior más tarde.
No me entero de nada de lo que estamos emitiendo, ni de lo que pasa en la redacción. Me ha tocado estar corriendo por las calles de Calviá; lo que importa es que cada uno aporte su grano de arena para que entre todos lo consigamos.
Nadie mira su horario y compañeros que estaban de vacaciones han corrido a la redacción sin que tuviesen que llamarles.
Hoy es "El día", ese día que todo el que se dedica al periodismo sabe que va a llegar, sabe que se pondrá a prueba; No lo hemos elegido, maldita la hora en que esos cabrones pusieron una bomba aquí o allá, pero lo han hecho y ahora entramos todos nosotros en juego.
Hoy nos hemos puesto a prueba. No hablo de eficacia informativa, que eso no me corresponde a mi juzgarlo; hoy hemos puesto a prueba nuestra vocación.
¿Cuántas horas aburridas, noticias insulsas, malos rollos en el trabajo y discos dedicados?. ¿Cuántas veces te preguntas si tu trabajo sirve para algo?...... Infinitas.
Pero un día pasa algo que desearías no hubiese ocurrido, y después de trabajar más de 12 horas llegas a casa reconciliado con tu profesión.
Y cuando baja la adrenalina y ya ha pasado todo si que piensas en las víctimas y en los familiares y no se tú... pero yo no entiendo nada.