sábado, 20 de octubre de 2007

WATSON Y SU INTELIGENCIA NEGRA

Vale que en un blog uno puede decir lo que le venga en gana y más cuando se trata del suyo propio, pero a un servidor le gusta tener clavos, andamios y puntales para sostener sus argumentos y si hay que rebatir las afirmaciones de un premio Nóbel uno lo tiene difícil. Peor en este caso porque no se trata del premio Nóbel de la Paz hablando de astrofísica si no del titular del galardón de Medicina hablando del funcionamiento del cerebro.

Así que me declaro inepto para discutirle a James Watson que los negros son menos inteligentes que los blancos. Por tanto no lo haré.

Pero usare los métodos aprendidos de los políticos cuando saben que no las tienen todas con ellos y me permito introducir dudas razonables.

Dice Watson que las políticas en África son ineficaces “porque se basan en que la inteligencia de los africanos es como la nuestra, algo que contradicen las pruebas efectuadas”.
No será, me pregunto yo que los blancos no hemos sido suficientemente inteligentes para saber qué política debemos aplicar en África.

Y otra cosa más. Watson… ¿quien es Watson?. Esto debió pensar el editor cuando le hablaron del libro que ahora publica.
-Hombre, pues James Watson. El premio Nóbel de Medicina, -debió contestar su agente-.
-Ya, de eso hace 40 años y nadie lo recuerda. Mira chaval –debió añadir-, o tu Nóbel hace algo para salir en todos los periódicos o no vendemos ni un ejemplar.

Y el resto ya lo conocemos todos.