martes, 9 de septiembre de 2008

EL PRECIO DEL ARTE

Londres 1970, es la fecha aproximada en la que se creó el famoso logotipo que con los años iba a convertirse en el icono de los Rolling Stones. Muchas cosas habían tenido que cambiar para que el mundo entero pudiese ver arte en una lengua que sale de una boca, en un gesto que todos conocemos y por el  que quien más quien menos, ha pagado; En aquel 1970 muchas generaciones recordaban con un calor en la mejilla los cachetes que habían recibido siendo niños como castigo por sacar la lengua. 
Pero los tiempos cambiaban y hasta el hombre más famoso del siglo se permitía hacer lo propio con la impunidad que da haber elaborado la teoría de la relatividad. Una teoría, sea dicho de paso que solo entendían una docena de personas en el mundo. 
Pero al igual que la gente no entendió las teorías de Einstein y no dudó de su genialidad, adoptaron también el icono de los Rolling aparecido en el disco Sticky Fingers y dejaron que se convirtiese en Arte.

 La lengua de los Rolling es un diseño de John Pasche y no de Andy Warhol como se ha dicho en varias ocasiones. Pasche que recibió el encargo del logo del propio Mick Jagger cobró 50 libras por su trabajo, o lo que es lo mismo un poco más de 61 euros con lo que, por aquellos años uno se compraba algo más que unas cervezas. 
Ahora, el  icono original de 40 por 30 centímetros ha sido vendido en subasta por 62,900 euros y el comprador no ha sido un rockero desmelenado, rebelde y ajeno al sistema. El nuevo propietario es el Victoria and Albert Museum de Londres.
De la portada de un disco de los Rolling a uno de los museos más prestigiosos del mundo y de 60 a 60.000 euros.
 Solo han pasado 38 años que no es poco, pero tampoco una barbaridad y no es un hecho aislado. El tiempo hace milagros. Es capaz de cambiar las cosas sin que dejen de ser las mismas, igualitas, un poco más viejas tal vez, pero en esencia las misas, sin embargo o ya no gustan, o no sirven o no valen, o se convierten en piezas únicas, geniales, inigualables y por tanto valen su peso en oro. 
  La pena es no poder controlarlo 

No hay comentarios: