miércoles, 8 de octubre de 2008

NO DEJARÉ QUE TE MUERAS, EINSTEIN

Ahora mismo no puedo decir cuándo empecé la biografía de Einstein de Peter Michelmore; Ha sido una lectura larga, interrumpida y compartida con otros libros, así que perfectamente puede que fuese hace dos meses y medio cuando abrí la primera página. Posiblemente el hecho de haber convivido con su historia más tiempo de lo habitual, me ha hecho cogerle cariño. 
Hace más de una semana que acabe el decimotercer capítulo de los catorce que tiene el libro.  Me he quedado en el año 1949 y Einstein está en Princeton, en su exilio de Estados Unidos. Se va a morir, lo sé porque el capítulo se titula "La muerte y el río" y lo sé porque, aún sin contarlas, se nota que a su biografía apenas le quedan una docena de páginas. 
Por primera vez, he decidido no terminar un libro, he decidido devolverlo a la librería sin leer el último capítulo. 
Le he cogido cariño a ese anciano despeinado y voy a dejarlo ahí, en su despacho de Princeton buscando la fórmula que le permita mejorar su campo unificado.