domingo, 25 de septiembre de 2011

UNA LECCIÓN PARA SIEMPRE

La lección menos olvidable la aprendí para siempre en el bar Los Almendros, una noche de recién llegado en que Álvaro y yo nos enmarañamos en una discusión sobre Faulkner (...) No recuerdo en qué momento, pasado de rabia y aguardiente bruto, desafié a Álvaro a que resolviéramos la discusión a trompadas. Ambos iniciamos el impulso para levantarnos de la mesa y echarnos al medio de la calle, cuando la voz impasible de Germán Vargas nos frenó en seco con una lección para siempre:
-El que se levante primero ya perdió.


Gabriel García Márquez.
Vivir para contarla.

1 comentario:

Anónimo dijo...
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