Contéstame a una pregunta. ¿Tu crees que si voy al Corte Inglés a devolver el televisor que compré a plazos hace cuatro meses y exijo liquidar la deuda que tengo con ellos me lo van a aceptar? Seguro que no lo harán y de nada va a servir alegar que su último folleto publicitario, las campañas de la Semana de Oro y las facilidades de pago que me ofrece su tarjeta cliente me presionaron a comprar.
Entonces... ¿Qué diferencia hay entre eso y querer que mi deuda con el banco quede saldada entregando las llaves del piso?
En mi opinión el debate que se ha abierto sobre la “Dación en Pago” no es más que una salida desesperada de un mal comprador que necesita encontrar un culpable para su desgracia; Una reacción, por otra parte, muy humana.
No defenderé a la banca, ni sus métodos ni su posición de prevalencia, ni mucho menos las ayudas que recibe de los gobiernos, pero echo de menos, y mucho, un poco de autocrítica entre sus usuarios.

Me parece un insulto a la propia inteligencia que alguien diga que no sabía que los intereses podían subir, que si un día se quedaba sin trabajo no podría pagar las cuotas de la hipoteca o que el precio de la vivienda fluctúa con los años. Las condiciones, con mayor o menor claridad están en el contrato y me encuentro con periodistas, arquitectos e incluso economistas asegurando que no sabían lo que firmaban. Me inclino a pensar que no se molestaron en entenderlo o en su caso asesorarse. Y es que la mayoría consultó más revistas, foros de internet y visitó más concesionarios para comprarse un coche que para elegir una hipoteca con la que va a cargar toda la vida.
Tampoco entiendo por qué la devaluación del precio de la vivienda es un argumento más para cargar contra la banca. Paga tu hipoteca, no devuelvas el piso y no te importará si se ha apreciado o devaluado. Además, ¿Por qué tenemos que tasar el piso hoy? Dentro de treinta años, por muy mal que vaya la economía, seguro que valdrá mucho más de la tasación inicial. ¿No me crees? Pues pregúntales a los que devolvieron un piso al banco en los años 80 porque les parecía que no valían los siete millones de pesetas que debían en ese momento. ! Anda que no se arrepienten ahora ¡
Propongo una cosa. ¿Por qué no te olvidas del banco y buscas al particular o promotor que te vendió el piso y se lo devuelves alegando que te engañó y que no vale lo que pagaste? Al fin y al cabo fue él quien puso el precio que tu aceptaste. El banco solo te dejó el dinero.


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